Vuelvo a naufragar en vasos llenos
pero rotos
con resaca húmeda,
ojeras,
y ganas de no dormir
pero vivir.
Mi móvil recibe WhatsApps,
pero en mí,
mi última conexión es hace tres días y cuarenta minutos.
Paso del móvil,
de las redes sociales,
de ir a comprar el pan
y de ti.
Agradezco escribir,
como también agradezco tener tu número borrado.
Agradezco no salir,
quedarme en casa pensando en las fotos que nunca nos hicimos,
para que lo nuestro no permaneciese
cuando ya nos hubiésemos ido.
No me culpes por no quererte,
tú tampoco me querías
sólo éramos dos mentes que se entendían
con más palabras que deseo,
y el deseo siempre llegaba cuando se acababan las palabras
y se acercaban nuestros cuerpos.
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