miércoles, 12 de agosto de 2015

Balcones y sótanos.

Borracha soñaba con llegar a las nubes en aerostato,
cuerda estiraba el brazo, juntaba el pulgar y el índice y cerraba un ojo,
las tocaba.

Los lunes soñaba con coger al amor de mi vida, montarnos a escondidas en un tren de mercancías y aparecer en Brasil,
me arrepentía de conocer a los desconocidos de mis poemas antiguos,
me seguían gustando mis poemas antiguos,
presumía de ser una persona corriente cuanto más conocía a las personas que se creían especiales,
prometí en caso de naufragio no cambiar de travesía
cambiar de barco.

Me enfurecía cada vez que hablaban de balcones sin haber sufrido el mérito de conocer los sótanos,
me perdía por los grandes almacenes de la nostalgia,
«si me permitía perderme era un buen camino»
no sabía moverme en línea recta,
era más de líneas curvas y semicircunferencias.

Me siento orgullosa de haber heredado las siete vidas de mi gato y haberte dado cuatro,
para vivir tres más contigo.
Estamos inscritos en la nasa,
vamos a ir a Saturno para hacer carreras de coches en su anillo.

No hay manera de que ningún
gobernante frustrado pueda
amordazarnos diciéndonos que no,
tengo a MacGyver y a Sullivan de nuestra parte.

Tengo claro que nunca he hecho nada que no hubiera soñado antes,
y nunca voy a soñar nada que no vaya a hacer después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario