Cuando te ví
no podía dejar de mirate,
no podía evitar disimular cuando me mirabas,
llevabas fuego en la mirada,
fuego que quema
y que da ganas de quemarse.
Tú ahí sentado,
entre libros de inglés,
diccionarios
y apuntes,
distraído
pensando en quién era yo,
yo esbozando una sonrisa tímida,
pensando en si tendrás perro,
si recién levantando eres aún mas guapo,
si tendrás 18 o 19 errores
si te gustará el café, conmigo.
La profesora grita tu nombre,
estás tan distraído como yo,
puede que hayas pensado si tendré gato,
si seré igual de guapa durmiendo o incluso más,
si tendré 17 o 18 fracasos,
o si me gustaría una cerveza en el bar de enfrente después de clase.
O puede que sólo estuvieses pensando en el examen que vas a suspender mañana,
por haber aprobado el de las coincidencias.
Bienvenido a mi vida,
desconocido al que tengo enfrente,
con ganas de ser algo más que conocidos.
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