miércoles, 12 de agosto de 2015

El chico de la mesa de enfrente.

Cuando te ví
no podía dejar de mirate,
no podía evitar disimular cuando me mirabas,
llevabas fuego en la mirada,
fuego que quema
y que da ganas de quemarse.

Tú ahí sentado,
entre libros de inglés,
diccionarios
y apuntes,
distraído
pensando en quién era yo,
yo esbozando una sonrisa tímida,
pensando en si tendrás perro,
si recién levantando eres aún mas guapo,
si tendrás 18 o 19 errores
si te gustará el café, conmigo.

La profesora grita tu nombre,
estás tan distraído como yo,
puede que hayas pensado si tendré gato,
si seré igual de guapa durmiendo o incluso más,
si tendré 17 o 18 fracasos,
o si me gustaría una cerveza en el bar de enfrente después de clase.

O puede que sólo estuvieses pensando en el examen que vas a suspender mañana,
por haber aprobado el de las coincidencias.

Bienvenido a mi vida,
desconocido al que tengo enfrente,
con ganas de ser algo más que conocidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario