Enamorarse alarga la muerte y los pecados
y es que me han dicho que en el infierno hay cerveza
llego a ese oasis que es tu nuca oliendo a canción de Pete Doerthy
me intoxico de homínidos bípedos tirando confeti a los antílopes de mi pecho.
Me miras con ojos de poema de Neruda,
y yo te siento cómo último cuadro de Velázquez.
Me tocas cómo si me tratase de la escultura Venus de Milo,
y te quiero más de lo que Anna Karina podrá querer a Jean Luc godard.
París siempre es una buena idea,
cuando no hace falta preparar maletas,
cuando el ruido de los coches es tu cama gritando con nosotros encima,
cuando Moulin Rouge son nuestras manos apretándose fuerte,
cuando la Torre Eiffel empieza arañando tu espalda
y termina con un viaje directo al orgasmo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario