miércoles, 12 de agosto de 2015

Sentimiento caracterizado por hacerse sufrible,
vacío inopcional,
vaguedad inoportuna.
Denegar de sentimientos,
la custodia compartida era una mentira.
Fotos que guardan la alegría de un tiempo mejor.
Niebla que nubla quién es quién.
Un visto en WhatsApp.

Escribirte para huir del dolor,
o para sentirlo más fuerte desde que no te siento a ti.
Verte me supone desconocerte,
mil imágenes que gritan no querer desprenderse de estas almas que echan de menos lo que una vez fue.

Que ya no somos desde que el orgullo ríe nuestra pérdida.
Desde que lloramos por la misma causa que una vez reímos.
Desde que acechan los miedos y no nos abrazamos.

Vaquera de lo obvio que no es tan obvio, navegante de confianza fugada,
India de lo impreciso, de la inseguridad, de las ganas de volver pero no encontrar el camino.

De creer que hemos llegado al fin, cuando íbamos por el prólogo,
De apuntarte en los créditos, denunciar a hacienda y al abogado que me dijo que esto estaba chupado, que ganaría, ¿Cómo coño iba a ganar perdiéndote a ti?
Ir al paro,
inscribirte en lista,
contratar a mi gato como psicológo.
Decirle a la tristeza que no me saque a bailar,
que me quedo en casa bebiendo cerveza y leyendo a Bukowski.
Haciendo poemas,
en los que no hablaré de ti,
sino del tiempo.

Tuvimos cuatro orgasmos,
tres en la cama,
y el último al pensar que estaríamos juntos una vida entera,
o por lo menos toda esa noche.


Mis ganas de escribir de ti no matan, ni mueren, solo quieren vivir.
Redacto palabras como bestias gritando todos tus sinónimos.
Bestias que beben Jim Bean en bares sencillos,
y Jack Daniel's en los complejos,
bestias que presumen de hacer arañazos y borrar cicatrices,
bestias que buscan bestias misántropas en las que confiar y apretar fuerte su mano.

Tengo caídas de séptimos pisos psicológicos,
te tengo a ti que en medio de la caída, me ayudas a volar más alto.

No quiero incidir en el qué, quiero insistir en el cómo.

Sí pero no.

Éramos un sí pero no,
un semáforo en ámbar,
un edificio a medio hacer,
una bicicleta sin cadena,
un tenedor para comer sopa,
un gato sin pelo,
un libro sin autor,
una piscina rota,
una alarma pospuesta,
el "a ver si nos vemos" que nunca se cumple,
espaguetis con ketchup
y hamburguesas con tomate solís,
el "te echo de menos" a destiempo,
el cuadro torcido de tu salón,
la bombilla fundida de mi aseo,
el SÍ te quiero NO me gustas,

el "no eres mía" pero no quiero que seas de otro,
la botella a medio beber que escondes en las fiestas para volver a por ella
que nunca vuelves a por ella
y si vuelves ya no está.
Aquella película que no entiendes el final,
aquel chiste que cuando lo escuchas te ríes pero cuando lo cuentas nadie se ríe,
cerveza caliente,
y Yatekomo frío.
También eramos
primavera,
caricias,
risas,
ganas.

Ganas de dejar de ser cosas a medias,
de que el semáforo en ámbar se pusiera verde,
y entre tanta prisa
por ser algo nuevo,
nunca acabábamos nada.
Hasta que nos acabamos a nosotros y acabemos algo de una puta vez.

Sentimiento no especificado.

Vuelvo a naufragar en vasos llenos
pero rotos
con resaca húmeda,
ojeras,
y ganas de no dormir
pero vivir.

Mi móvil recibe WhatsApps,
pero en mí,
mi última conexión es hace tres días y cuarenta minutos.

Paso del móvil,
de las redes sociales,
de ir a comprar el pan
y de ti.

Agradezco escribir,
como también agradezco tener tu número borrado.

Agradezco no salir,
quedarme en casa pensando en las fotos que nunca nos hicimos,
para que lo nuestro no permaneciese
cuando ya nos hubiésemos ido.

No me culpes por no quererte,
tú tampoco me querías
sólo éramos dos mentes que se entendían
con más palabras que deseo,
y el deseo siempre llegaba cuando se acababan las palabras
y se acercaban nuestros cuerpos.

Fases.

Ignorancia
negación
ira
mi tío se marchó sin decir donde iba.
Negociación
culpabilidad
depresión
en mi padre el siete de julio acabó el verano, empezó la tormenta.
esperanza
y aceptación
nos dijo mi abuela.

Confianza
entendimiento
control
mantuvo mi madre,
levantándonos por el día y llorando por la noche.

Identidad
el día que supe quién era
iniciativa
el día que dejé atrás la pecera.

Intimidad
a los pensamientos sucios
integridad
sin buscar beneficios.

Anticipación
a la vida,
ambición
para ver la salida,
rehabilitación
cuando acabo de escribir y me dejo el alma descosida,
superación
los míos están conmigo decida lo que decida.

perspectiva
crear emociones
por escrito
mediante mis conclusiones

liberación
después de nueve meses mi sobrina sonriendo me da la bienvenida.

necesidad
te quiero literariamente,
porque sé que de ese modo lo hago literalmente.

WhatsApp que me mandaste un domingo por la noche.

Tienes los ojos más grandes y más brillantes que había visto nunca pero no me veo en ellos cuando te miro.
Tienes la sonrisa más espectacular del mundo pero no hace que yo sonría al verla,
tu pelo baila al compás del viento, pero no hace que mis ojos quieran mirarle,
tienes las manos pequeñas,
siempre con esas uñas de escándalo que hacen las caricias más perfectas del universo,
pero no son las caricias que yo quisiera recibir mientras me besas.

Tienes un cuerpo magnífico,
cualquiera se hubiera vuelto loco por ti, loco por poder contemplar ese cuerpo piel con piel, por haberlo echo suyo,
pero yo soy ese cuerdo que te miraría como mira a cualquier modelo en una fotografía de una revista y pasaría de hoja sin pararse a analizar.

Tienes una forma de fruncir el ceño al enfadarte que te hace aún más adorable y dan ganas de besarte una y otra vez y arreglarte los rotos,
pero no tengo ganas de discutir contigo,

tienes una mente ingeniosa, siempre sabes que decir en cada momento y nunca se te acaban los temas de conversación es tan acogedora y sexy que cualquiera querría alquilarse un piso ahí dentro,
pero yo preferiría cualquier bar de afuera donde reflexionar y beber cerveza.

Tienes un corazón que sabe querer y se hace de querer, pero el mío no lo quiere. Eres magníficamente perfecta tu defecto soy yo.
No te mereces a alguien como yo por el simple hecho de que yo no me merezco a nadie como tú.
Eres demasiado para alguien que es tan poco.

Me engañé intentando creer que con el tiempo me podría enamorar de lo que todos se enamoran de ti, que acabaría volviéndome loco por ti porque eres preciosa y me tratabas como nunca nadie me ha tratado.
Pensaba que cuanto mas te desearan otros más te iba a desear yo, puesto que eras mía. Y me equivoqué.

Me equivoqué por hacerte perder el tiempo enamorándote de un gilipollas como yo.
Si de algo estoy seguro es de que no tardarás en encontrar a alguien que ame todo de ti.
Lo que me duele es pensar que puedas no darle la oportunidad por seguir pensando en mi,
sólo te pido que seas feliz,
con otro,
no te pido que me olvides puesto que sonaría egoísta pedirle a alguien que te ama que te olvide pero si te pido que no pienses en mi,
y no pensando en mi algún día conseguirás olvidarme y querer a otro.

Yo sé de sobra que nunca encontraré a alguien como tú,
y que no lograré olvidarte,
aunque suene irónico, me gustas muchísimo y me pones aún más,
pero no te quiero como te mereces que te quieran
y como te quiero tanto como para no quererme a mi, te pido que te marches. Que lo encuentres.
Que le quieras millones de veces más de lo que me has querido a mi.

Ciudades.

Hay aviones que se pasean con pancartas que dicen “está pasando”
hay niños jugando al escondite
y niñas que cuando los encuentran les tiran purpurina,
hay creada una ciudad que se llama me,
y están a punto de crear otra a la que le pondrán you.

Hay millones de elefantes balanceándose sobre la tela de la araña que está enamorada de uno de ellos.
Hay pájaros que vuelan a otro lugar olvidándose de todo y queriendo volver a empezar.

También está la típica camarera de la que no te tienes que enamorar y el típico chico en la barra pidiéndole otra copa más solo para volver a verla sonreír.

Hay madres abrazando fuerte a sus hijos,
y olor a café al despertar.
Siempre está preparado el desayuno, acompañado de música
y una mano que te hace cosquillas en la espalda mientras te ve desayunar.

No existen los políticos ni las guerras,
y no hay pelea que no se arregle con un “¿me perdonas?”
y un beso en la mejilla.

Los océanos están más llenos que nunca,
y el frío se ha convertido en playa.
Hay miles de trenes que van y vuelven a toda velocidad dando oportunidades a los que no llegaron a tiempo.
Hay una mano con uñas largas arañando una pizarra con gente quejándose de fondo,
y otra mano apretando una espalda fuerte contra el pecho.

Hay un concierto a solas en un cuello, está legalizada la marihuana
y la forma de demostrar quién quiere más a quién es con besos y hechos.
El hecho es que todo esto pasa cuando tú estas cerca
y cuando no estás cerca, pero te imagino.

Tú eres quién ha formado la ciudad en mi interior
y tú eres quién dirije todos y cada uno de los habitantes.
Tienes una responsabilidad muy grande, cuida tu ciudad,
cuídame a mí.
No sé lo que está pasando,
pero que no deje de pasar nunca.

Te avisé una noche de marzo.

Vamos a hablar de lo que yo odio que llueva de noche y no me deje dormir
y lo que tú amas que llueva de noche para poder dormir,
me urges dentro del corazón,
mientras ruges en mi cuello.

Hueles a primavera constante y sabes a deseo universal, eres.
Cómo es ese lunar que tienes en el lado derecho del cuello,
que me grita que muerda una y otra vez hasta erizar a todo su ejército.

En cada pestañeo tuyo nace un niño, dimite un político y hay un hogar para todos los desahuciados.
Desahucio, despido y dimito a las ocho maravillas del mundo en vistas,
y me quedo con el ron de tus ojos.
Con tu risa, tu sonrisa, y lo que esconde. Con todos y cada uno de tus 32 dientes.

Con tus miedos, con tus sueños
y con tu hambre de vivir cuando todo se pone oscuro.
Con tus ganas de mandarlo todo a la mierda cuando te cabreas y huir.

Capitán huiré contigo,
te encontraré
y te abrazaré tan fuerte que no sabrás si te he encontrado o te has encontrado encontrándome a mí.

Dame tiempo,
tiempo de merecerte,
de demostrarte que te vas a querer queriéndome a mí,
que no hay engranaje que encaje igual de bien tus manos con las mías.

Déjame que te demuestre que nunca vas a sentirte solo,
que le voy a pegar una patada a la soledad
y la voy a mandar igual de lejos que a la rutina.

Tengo como plan, no tener plan.
Improvisar,
hacerlo diferente,
hacerlo bien.
Hacerte a ti conmigo,
mirarte como un niño mira un juguete nuevo por primera vez,
besarte como el último beso de una pareja en un aeropuerto,
desearte como se desean dos amantes en un coche a las tres de la mañana, apoyarte, mimarte y cuidarte,
–joder, qué puto arte–
todo lo que el tiempo decida
y lo que los minutos nos dejen.

Aviso,
esto no es un poema,
ni quiero que lo sea,
esto eres tú gritando fuerte dentro de mí
y pidiéndome que te saque,
que aunque esto no sea poesía ya te encargas tú de serlo.

El chico de la mesa de enfrente.

Cuando te ví
no podía dejar de mirate,
no podía evitar disimular cuando me mirabas,
llevabas fuego en la mirada,
fuego que quema
y que da ganas de quemarse.

Tú ahí sentado,
entre libros de inglés,
diccionarios
y apuntes,
distraído
pensando en quién era yo,
yo esbozando una sonrisa tímida,
pensando en si tendrás perro,
si recién levantando eres aún mas guapo,
si tendrás 18 o 19 errores
si te gustará el café, conmigo.

La profesora grita tu nombre,
estás tan distraído como yo,
puede que hayas pensado si tendré gato,
si seré igual de guapa durmiendo o incluso más,
si tendré 17 o 18 fracasos,
o si me gustaría una cerveza en el bar de enfrente después de clase.

O puede que sólo estuvieses pensando en el examen que vas a suspender mañana,
por haber aprobado el de las coincidencias.

Bienvenido a mi vida,
desconocido al que tengo enfrente,
con ganas de ser algo más que conocidos.

Casi era un hogar, casi era amor.

El problema de cuando te atrapa una persona tóxica viene cuando tienes que desintoxicarte.
Empiezas a sentir nostalgia por el lugar que dejaste de conocer en el momento que empezó a doler.
Un lugar que duele no es un hogar.

Recordé que era feliz.

Se escribe mejor cuando estás triste.
Es ley de vida,
como no saber que cara poner cuando te cantan el cumpleaños,
como intentar hacer el menos ruido posible al llegar a casa a las tantas y acabar tropezando con todo,
como que no hay que mirar fotos de la persona que te ha roto el corazón a las tres de la mañana porque acabas llorando.

Era la madrugada de un domingo a un lunes. Y estaba triste. Y acabé llorando.
También pensaba en tu pérdida mientras me bebía una mahou y me encendía un cigarro.
Odiabas la cerveza y el tabaco.
¿Cómo no ibas a acabar odiandome a mí?

No hacia frío, pero estaba tapada con una manta y una sábana,
ya no hablábamos pero tenía en mi habitación una foto tuya.
Siempre me preguntaban qué hacía con una foto de una persona con la que ya no hablaba.
–Ahí era realmente feliz–, contestaba.

Tenía que empezar a adaptarme a tu pérdida y pensar en ti por las noches no ayudaba mucho.
Pero tampoco ayuda fumar durante el embarazo y lo hacen,
tampoco ayuda perdonar infidelidades y lo hacen,
tampoco ayuda votar al pp otra vez y lo hacen.

Lo mal hecho, hecho está
Lo bien hecho, hecho está
La diferencia de una palabra la encuentras con el tiempo, si no es el tiempo quien te encuentra a ti.
No tengo ni puta idea de como acabar esto sin que parezca
que estoy triste
sin que recuerde que es lunes y no llegas tarde a recogerme
sin que...

Balcones y sótanos.

Borracha soñaba con llegar a las nubes en aerostato,
cuerda estiraba el brazo, juntaba el pulgar y el índice y cerraba un ojo,
las tocaba.

Los lunes soñaba con coger al amor de mi vida, montarnos a escondidas en un tren de mercancías y aparecer en Brasil,
me arrepentía de conocer a los desconocidos de mis poemas antiguos,
me seguían gustando mis poemas antiguos,
presumía de ser una persona corriente cuanto más conocía a las personas que se creían especiales,
prometí en caso de naufragio no cambiar de travesía
cambiar de barco.

Me enfurecía cada vez que hablaban de balcones sin haber sufrido el mérito de conocer los sótanos,
me perdía por los grandes almacenes de la nostalgia,
«si me permitía perderme era un buen camino»
no sabía moverme en línea recta,
era más de líneas curvas y semicircunferencias.

Me siento orgullosa de haber heredado las siete vidas de mi gato y haberte dado cuatro,
para vivir tres más contigo.
Estamos inscritos en la nasa,
vamos a ir a Saturno para hacer carreras de coches en su anillo.

No hay manera de que ningún
gobernante frustrado pueda
amordazarnos diciéndonos que no,
tengo a MacGyver y a Sullivan de nuestra parte.

Tengo claro que nunca he hecho nada que no hubiera soñado antes,
y nunca voy a soñar nada que no vaya a hacer después.

Efecto mariposa.

Con la vida anexada a un borrador de Tom Kapinos,
y una foto de Freddy Krueger sonriéndole a Jason Voorhees.
Arrasé con las Antípodas el día que desnudé mi alma y descubrí que era infinita.

Hablo de lo mucho que me urgía sobrevivir, del efecto mariposa y los antílopes en mi pecho.
Hablo de ti.
De la necesidad de decirte que
te quiero,
como las emisoras de radio quieren a Fito,
como el cine a Anna Karina,
como el arte a Dalí
y la poesía a Bécquer y Neruda.

El día que te conocí prometí llevarme los versos más tristes de tus noches jurándole a Bécquer que jamás los dejaría volver,
comprendí lo equivocados que estábamos queriendo que nos amaran más y no mejor de lo que lo habían hecho.

Empecé amándote mejor,
y me sentí como un aerostato borracho o mucho más alegre.
Créeme que no sé mirarte de otra manera que no sea la de los primeros seres humanos del mundo que se miraron por primera vez,
o como un niño mira el mar por primera vez.

Entiéndeme, que por primera vez
eres la única vitamina que se toma por los ojos,
y no pienso desperdiciar ni un miligramo de ti.

Antipoético.

Destrozar la habitación de tus padres,
destrozar el salón
y también tu habitación,
ya sabes como.

Hacer comida para dos,
y sin levantar la voz
gritarte lo que siento.

Acabar jugando contigo,
empezar bajando por tu ombligo.

Que nos haga gracia Grecia,
y acabemos desnudos en Ikea,
hacer mucho con poco,
pasar de lo antilógico,
lo antipoético
y lo aristotélico.

Imitar al rey
crear nuestra ley
contratar un boy a la que escribió 50 sombras de Grey,
irnos a vivir a Jersey.

Hablar del rap inglés,
y del cine francés.

Que las palabras dejen de rimar en este poema,
y con confianza extrema
decirte;

“Quiero dejar de darle un porvenir a las palabras,
dejar de darle amor.”

Razones;
Estoy viendo que eres mi porvenir,
que estás a punto de venir
y que antes de dormir
quiero hacer el amor contigo.

enamorARTE.

Enamorarse alarga la muerte y los pecados
y es que me han dicho que en el infierno hay cerveza
llego a ese oasis que es tu nuca oliendo a canción de Pete Doerthy
me intoxico de homínidos bípedos tirando confeti a los antílopes de mi pecho.

Me miras con ojos de poema de Neruda,
y yo te siento cómo último cuadro de Velázquez.

Me tocas cómo si me tratase de la escultura Venus de Milo,
y te quiero más de lo que Anna Karina podrá querer a Jean Luc godard.

París siempre es una buena idea,
cuando no hace falta preparar maletas,
cuando el ruido de los coches es tu cama gritando con nosotros encima,
cuando Moulin Rouge son nuestras manos apretándose fuerte,
cuando la Torre Eiffel empieza arañando tu espalda
y termina con un viaje directo al orgasmo.

Delivery.

Frida Kahlo bailaría desnuda para ti en un motel a las afueras de Madrid sólo por ver la cara que pones cuando te corres,
esa puta cara.

Que revive la esperanza de un manantial en medio del desierto,
que le da cuerda a la vida y deja que descarrile,
que se equivoque de carril
por ir mirando a tu lagrimar,
esperando que llores,
para que lluevan canciones.

Amarte a versos,
hasta morirme de poesía
susurrrarte palabras
dóciles,
guarras,
caníbales.

Intentar beberme el mundo,
ir a buscar a Ana,
hablar más que beber,
reír más que hablar.

Escribo para no olvidarme de lo que siento,
soy detallista,
y una egoísta
como todas las artistas.

Mi vida se vasa en un punto y muchas aristas,
soy agresiva,
defiendo a los míos,
como Ghengis Khan
descendiente de los lobos.

Soy inmortal
lo juro
no es un puto estado mental.

martes, 4 de agosto de 2015

Surrealista feliz.

Comprando una bicicleta con Aristóteles en el decathon del Thader,
Con Nietzsche en Ibiza, bebiendo vino y criticando la foto de perfil de WhatsApp de Schopenhauer,
Con Calderón de la Barca haciéndonos un bocadillo de chorizo en la cocina de Cleopatra,
En el Corte Inglés con Hitler, comprando libros de poesía,
feliz
como el autor de una mesa llena de quintos vacíos.

Esperando que las editoriales
ya
lo dijo
Casimiro Parker
     O
        Frida
me ruegen publicar mis poemas.

Buscando trabajo para verano en Internet,
con la pestaña de videos porno debajo.

Haciendo una NO lista de NO tweets y SÍ personas que me importan una mierda,
riéndome del último mensaje de mi ex pidiéndome que vuelva,
mientras su novia me da me gustas en instagram.

Con Francisco de Quevedo, incordiando contando chistes en un cine de verano en Soria.

Con Godard fumando puros y comentando la vida de aquellos que se hacen llamar poetas y sólo han leído La Celestina y en el instituto.

El capitalismo no conquistará mi imaginación
el surrealismo, es la mejor realidad para quien cree que no hay cadenas que no pueda romper
con lápiz y papel.