lunes, 26 de octubre de 2015

Vuelve

Vuelve a verme y habitarme,
de otro modo me duelen las paredes
y las ventanas no hacen más que encerrar.

Vuelve a ser piano,
a reír con todas las notas del alma
y a traer en mí el sol de la infancia.

Vuelve a ser título de mis días
a buscarme cuando esté ausente
a perderte en mi vestido de flores
mientras mis ojos buscan súbitos tesoros en tus pestañas y tu pelo.

Como llave se presentan las húmedas yemas de tus dedos abriendo la puerta al cielo,
desnudo te sumerges en mí
y aún mojados nadamos a través de nuestro corazón sumergido en la ternura de después.

Me hace falta tu aroma,
tanto como la luz de tu energía
contigo hoy es siempre, sin sequías.

Se me ve contigo los viernes con poemas de amor en lugar de cicatrices.

jueves, 22 de octubre de 2015

Te sentí
y lo siento,
no era mi intención sentirnos.
Sabía que tenía que huir después de ese últimoprimer abrazo invocando
a la necesidad
a la tertulia
a la lujuria
al desamor.
Yo soy un jardín prohibido,
mi llave la tienen otros labios,
Pero no puedo evitar querer ser
a ratos,
la mejor flor de tu florero.
Y que rompas el florero,
y me plantes en ti
tierra fértil
tierra olvidada
tierra no mía
tierra de nadie.
Después recuerdo
que tú nunca has sido jardinero de nadie y que yo nunca me dejaría plantar por ti.

domingo, 11 de octubre de 2015

Me inclino a tu boca para besar la tierra, quiero que tus labios se apeguen a mis labios como una enredadera
querida lengua de vainilla
con corazón rojo;
anhélame, retiéneme, ámame. Sumérgeme en ti,
en tu nido de vértigo y caricia,
quemándome la voz como con hielo
sin el como
y con golpes de azufre y amapolas.

Muerdo de tu carne,
a escondidas
te persigo en un túnel roto,
no vaya a ser que vuelvas a tus orígenes y la cúpula dura se decida a temblar.

Estoy tan feliz que adorno mi conciencia con bellas guirnaldas mojadas por la lluvia,
cabalgo jinetes negros
en busca de la cacería a la que huelen tus ojos
cacería humilde que agujerea pechos,
salvándome con un fogonazo de luces en cualquier apagón,
en cualquier noche oscura.

Siendo así la salida de emergencia del dolor y la principal hacia el paraíso